domingo, 7 de noviembre de 2010

El Circo Rocotón y los trucos del Mago Otto


En el circo Rocotón trabajaba el Mago Otto, usaba una amplia capa encantada y una galera negra, muy alta y misteriosa, desde donde salían conejos, palomas, flores y pañuelos de colores con los que tapaba distintos objetos y luego de unas palabras mágicas y algunos extraños movimientos con sus manos se desintegraban en el aire!
-Abracadabra - y los conejos desaparecían y volvían a aparecer en lugares insólitos: sentados entre el público o dentro de la cartera de alguna señora o en la mochila de útiles de alguno de los niños.
Pero no siempre los trucos salían bien, una tarde hizo desaparecer un elefante y apareció al día siguiente durante el recreo en un colegio cercano.
A veces la gente llegaba a su casa y descubría que de sus bolsillos salían palomas, conejos, flores y hasta una barita mágica.

Los conejos, ya cansados dijeron a Otto:
-Tienes que lograr que el truco funcione! No es posible estar al día siguiente en bolsillos desconocidos y esperar que nos traigan nuevamente al circo!
Entonces Otto comenzó a practicar:
-Abracadabra... abracadabra... abracadabra...
Y en uno de esos pases mágicos desapareció él!
-Qué haremos! Es hora de salir a escena y Otto no está!

La tortuga del circo los ayudó a llevar todos los elementos necesarios al escenario y cuando era el momento de comenzar se escuchó desde la platea:
-Abracadabra!

Y ahí estaba Otto! Sentado entre el público... aunque no sabe cómo lo hizo!
Otto sigue sorprendiendo a todos con sus increíbles trucos! Pero sobre todo sorprendiendo a todos sus colaboradores que nunca saben cómo terminarán sus números de magia!
Y tu, amigo, ¿sabes hacer algún truco de magia?


Para escuchar el cuento:

lunes, 18 de octubre de 2010

El Circo Rocotón


En el circo Rocotón había muchos animales: una pequeña lagartija, una gata bailarina, caracoles veloces, un pájaro pianista y una tortuga cantante.
El dueño del circo era el payaso Cachetes, era muy distraído y no podía recordar donde había dejado olvidada su nariz.
Preguntó a todos los animales del circo:
-has visto tu mi roja y divertida nariz?

La tortuga cante le respondió:
-yo no la he visto

Luego preguntó a la gata bailarina:
-y tu has visto a mi roja nariz?

La gata bailarina respondió:
-no, yo tampoco la he visto

El payaso Cachetes se preguntaba:
¡Qué podré hacer? Pronto estará el circo lleno de gente para ver el espectáculo!!!

El caracol veloz que era muy inteligente dijo:

-yo puedo disfrazarme de nariz!!!

Pronto se vistió de rojo y así trabajó de nariz durante toda esa noche!!! Tuvieron una divertida función y la gente aplaudió muy fuerte y salió feliz del circo...

Pero nosotros seguiremos buscando la nariz del Payaso Cachetes...

Y tú, amigo, ¿has ido alguna vez al circo?

Para escuchar el cuento:

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viernes, 17 de septiembre de 2010

Las hormigas empinadas

En un gran jardín, lleno de flores y arboles había un imponente y alto pino, junto a él se encontraba una pesada baldosa color verde, que se confundía con el pasto, y bajo esta baldosa vivía un grupo de trabajadoras hormigas. Todos las mañanas juntaban comida que guardaban para el invierno y días de lluvia. Subían a las ramas mas altas del pino para ver desde ahí en qué lugares había comida y así organizar los recorridos que harían ese día. A veces juntaban hojas y flores, otras pasaban por la cocina de la casa, juntaban migas de galletitas o alfajores de los niños que jugaban en el jardín o visitaban colmenas abandonadas para proveerse de miel en los días de frío.
La hormiga Rosita era una de las mas pequeñas del hormiguero, la llamaban así porque su comida preferida eran los pétalos de rosa. Pero Rosita tenía un gran problema, no podía acompañar a las hormigas a subir al árbol, le parecía muy alto y empinado, sentía miedo y se mareaba.
Sus hermanas la llevaron a consultar a la hormiga sabia, que era la hormiga mayor, la mas anciana. Su nombre era Cala, era una hormiga muy viejita, sentada en un gran trono de ramas secas y y llevaba como cetro una hermosa cala. La anciana Cala sabía bien cuál era el problema de Rosita, ya lo había visto muchas veces a lo largo de sus años. Sus mareos no estaban relacionados con el miedo o con el vértigo, su problema era que no podía oír bien y por eso se mareaba. Un sabio consejo le dio Cala a Rosita:
-Muchas veces no podemos realizar las mismas actividades que nuestros compañeros, no debes preocuparte por no poder subir al árbol, tu podrás realizar otro tipo de tareas en el hormiguero. En una familia todos tenemos distintas habilidades.

Y tu, amigo, ¿has descubierto alguna vez un hormiguero bajo una baldosa?

Para escuchar el cuento:


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martes, 24 de agosto de 2010

Las botas de la oveja Motita


La oveja Motita quería botas de goma para salir a caminar sin mojarse las patas los días de lluvia.
Fue a comprar unas lindas botas pero el Sr. Timoteo, el zapatero, le dijo que solo podía venderle botas para dos pies!

Motita la oveja dijo:
-Es una pena, yo tengo cuatro patas y necesito una bota para cada una...

El Sr. Timoteo le respondió:
-Lo siento, aquí vendemos botas para los pastores y ellos solo tienen dos pies...

Motita habló con su amigo El Sr. Ciempiés, él también se entusiasmo con la idea!!!
-Yo también quiero botas para los días de lluvia, dijo el Sr. Ciempiés, pero será mucho mas difícil conseguir botas para mi.

Sus amigas las hormigas, que son muy inteligentes dijeron:

-Nosotras vamos a ayudarlos, juntaremos hojas secas de los árboles y con eso les fabricaremos botas para la lluvia.

Las hormigas trabajaron mucho, juntando y juntando hojas y antes de terminar el invierno la Oveja Motita y el Sr. Ciempiés tenían listas botas para salir a jugar!

Y tú, amigo, ¿has visto alguna vez un Ciempiés?


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La familia Mosqueta

La Sra. Rosa Mosqueta era la mamá de una gran familia de pequeñas cabras. Todas eran muy traviesas. La mas pequeña llamada Rocío Mosqueta soñaba con ser azafata, pero su madre le decía:

-Rocío, tu no puedes ser azafata, las cabras fabricamos leche para hacer ricos quesos

Entonces Rocío, le dijo a su amigo Colibrí:
-¿Puedes enseñarme a volar?

Su amigo Colibrí le respondió:
-Sí, es muy fácil, yo te enseñaré a volar!

Se fueron juntos a correr por el campo para enseñarle a Rocío a levantar vuelo, pero como Rocío era una cabra no tenía alas para volar. Probaron corriendo muy muy rápido pero Rocío seguía sin poder volar.

Su amigo colibrí dijo:
-No te preocupes, tengo una gran idea!

Colibrí fue volando a buscar a todos sus amigos y entre todos levantaron a Rocío para llevarla de paseo.
Desde ese día todas las mañanas Colibrí y sus amigos visitan a la cabra Rocío para llevarla a pasear volando y ella los espera con un rico desayuno con leche de cabra y queso, todos preparados por ella.

Y tú, amigo ¿has probado alguna vez queso de cabra?


Para escuchar el cuento:


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El Sr. Tapón y su hijo Tapita

El Sr. Tapón vivía en un gran barril de aceitunas con su esposa, la Sra. Tapa y su pequeño hijo Tapita.
Tapita era muy pequeño y muy travieso. Le gustaba jugar en las colmenas de las abejas y muchas veces se metía en problemas.
Una tarde una abeja le dijo:
-Tapita, ya que tanto te gusta estar con nosotras por qué no nos ayudas a preparar miel?

Tapita le respondió:
-Me gusta la idea, qué puedo hacer?

La Abeja Reina invitó a Tapita a conocer la colmena, era tan divertido estar en ese lugar que ya era de noche y todavía no había vuelto a su casa.
El Sr. Tapón y la Sra. Tapa buscaron a Tapita por toda la ciudad, hasta que llegaron al árbol de la colmena:

El Sr. Tapón preguntó:
-Sra. Abeja Reina, ha visto usted a mi pequeño Tapita?

La Abeja Reina pensó que Tapita ya había regresado a su casa, pero vio que todavía estaba en su colmena y contó a sus padres:
-Estaba ayudando a las abejas, llevando y trayendo frascos, haciendo caramelos, envolviendo galletas

Su madre le preguntó:
-Tapita! ¿Tanto te divierte estar aca?

-Sí, dijo tapita, me gusta mucho preparar miel.

Desde ese día El Sr. Tapón, la Sra. Tapa y su hijo Tapita trabajan junto a las abejas y preparan grandes frascos con miel para vender en la ciudad.

Y tú, amigo, ¿has probado la leche con miel?

Para escuchar el cuento:

El Lobo y la oveja

Un malvado Lobo fue atacado por feroces perros cuando intentaba robar unas pequeñas gallinas.
Quedó muy herido, apenas pudo escapar y esconderse en una cueva cercana.

Una oveja que caminaba por ese lugar escuchó una voz que la llamaba:

-Hola pequeña oveja! Soy un viejo lobo cansado y con muy poca salud. Tengo mucha sed, podrías traerme agua fresca del río?

La inteligente oveja le respondió:
-No me acercaría a ti ni para llevarte agua! Aún viejo y enfermo serías capaz de atacarme!

Dicho esto, la oveja salió corriendo, uniéndose a su rebaño, y logró escapar cuando el lobo estaba a punto de devorarla.

Moraleja: Debemos ser muy cuidadosos y tener en cuenta con quién estamos hablando, ya que a veces puede tener malas intenciones una persona que parece ser amistosa.
Para escuchar la fábula: